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Microcosmos

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Microcosmos 

Aproximaciones 

Luna múltiple

Crónicas

Grieta de luz 

Vía láctea

Vuelo de supernovas

Continuo espacio

Lluvia de estrellas

Luz difusa

Puntos de luz

Luz dorada

Microcosmos, estampa sin fin

Microcosmos es una secuencia gráfica que consta de 30 estampas, creadas partiendo de una sola imagen grabada, impresa de distintas formas, con diversos recursos para lograr múltiples interpretaciones de un mismo concepto.

El tema es un microcosmos, que a través de la estampación, se va transgrediendo con distintos efectos para introducir el espacio y el tiempo, y darles una estructura multidimensional. Un ejercicio lúdico que contiene lo único y lo múltiple, utilizando el color, la luz, la oscuridad, la perspectiva; así como texturas, escalas, repeticiones, fragmentos, superposiciones, etc. para crear las metamorfosis ilimitadas de una imagen que conserva su sentido tradicional y, a la vez la convierte en el vehículo de expresiones distintas.

Las construcciones, facetas e interpretaciones son ilimitadas y siempre estarán abiertas a nuevas posibilidades expresivas, potenciando la capacidad creativa de la obra gráfica. 

Microcosmos, Estampa sin fin se expuso en el Museo Casa del Poeta "Ramón López Velarde", A. Obregón No. 73 Col. Roma, Ciudad de México en 2015.

 

Microcosmos, la multiplicidad infinita

Ambulantes de la penumbra, acostumbrados a níveos destellos de luz entre sombras y oscurecidas siluetas, ocasionalmente craqueladas por la rugosidad en un trazo de madera vírgen o en una piedra roída por arenas en el tiempo ; un leve movimiento en el andar de Le

ticia Zubillaga, gira su mirada en direcciones impensadas.
La vastedad del paisaje muestra su infinidad en repentinos centelleos, más allá de los blancos y los negros. Una grieta de luz se abre y transforma la sobriedad en color ; las noches se impregnan de matices y regocijo. El universo claroscuro volcó sus albos resplandores en luminosos arcoiris que toman formas bajo las vueltas del inflexible rodillo sobre una lámina de metal perforado.

Microcosmos de luz, de color, de vida ; de energía vibrante y estremecedora que lo invade y lo hincha todo, en imágenes provenientes de distintos tiempos y dimensiones, conjuntadas en una sola visión, y expuestas en un sitio bajo la forma de arte.

Forjadora de luz y oscuridad ; de colores estáticos y en movimiento, Leticia Zubillaga se apodera de medios tradicionales y contemporáneos, en grabado, para multiplicar sus visiones. Percepciones fragmentadas del cosmos, mediante las cuales recompone el universo donde una imagen es el principio que se extiende sin límites a través de la multiplicidad y, al mismo tiempo, de la unicidad.
El concepto se vuelve materia ; adquiere sensibilidad y vida en un lenguaje cuyos vocablos nunca se agotan, y sus combinaciones son ilimitadas.

La meticulosa excavación hecha por la maestra en una placa, estableció cimientos, a diferencia de un arqueólogo que encuentra ruinas, Zubillaga descubrió belleza y comenzó una exploración en las mismas formas , líneas, matices, planos, atmósferas y tiempos, a través de sus variantes, mediante la estampación : Microcosmos de un universo infinito en imágenes, sensaciones e interpretaciones.

Sofía Gamboa Duarte.

 

Como es arriba es abajo

"Como es arriba es abajo" , decían los antiguos para sugerir que el mundo es una red de correspondencias que entrelazan el macrocosmos y el microcosmos, de modo que en cada cosa está contenida el todo y el todo es un infinito de infinitos. En una semilla ( o en una estrella ) no sólo están cifradas las plantas ( o las galaxias ) que surgirán de ella, sino también todas las plantas ( y las galaxias ) de las que surgió : la estructura del macrocosmos está contenida en cada uno de los microcosmos que lo componen.

Esta abismal idea parece sustentar la obra gráfica que Leticia Zubillaga ha agrupado bajo el título Microcosmos : treinta estampas únicas generadas a partir de una sola semilla: una plancha de grabado que de ese modo exhibe su potencialidad creadora. Como si quisiera refutar el lugar común de que el grabado es una técnica que sólo sirve para multiplicar una imagen siempre idéntica. Leticia Zubillaga utiliza las transparencias y las opacidades, juega con los colores y las texturas, emplea papel de china o los medios digitales para extraer las múltiples posibilidades que se esconden en una sola plancha de grabado.

Los resultados son extraordinarios precisamente porque son impredecibles y porque el habilidoso trabajo con los materiales y el color nos demuestran que sólo en apariencia estas imágenes son planas, bidimensionales : cada uno de estos microcosmos, observados, nos revelan al menos dos dimensiones virtuales : primero, la profundidad que resulta de superponer, otras manchas, otras líneas, otras texturas encima de las texturas, líneas y manchas originales ; y después, la temporalidad que resulta de hacer visible el proceso de entintado, impresión, prueba, error y vuelta al comienzo.

Al recorrer las treinta estampas que componen esta muestra, el espectador comprende, fascinado, que ha entrevisto una ínfima, microscópica visión del Absoluto, cifrado entre las metamorfosis consecutivas y parciales de una idea. Al transitar de la agonía a la niebla, del brillo del mediodía al vuelo de las supernovas, de la luz difusa al río sideral, el espectador descubrirá que Leticia Zubillaga ha alcanzado el objetivo fundamental del arte, que en cierto modo es idéntico al de la magia : invocar lo invisible a través de lo visible, provocar el asombro a través de lo cotidiano, sugerir el macrocósmico universo a través de una microcósmica semilla.

Gonzalo Lizardo

 

Mininovas

En su obra gráfica, Microcosmos, estampa sin fin, Leticia Zubillaga, conjunta el objeto de arte único e irrepetible con la producción en serie. Ahí, la diferencia entre el original y la copia deriva de la celeridad de la luz, que hace del mismo microcosmos un universo autónomo e independiente.

Pero como lo micro corresponde a lo macro, en su conjunto los treinta grabados son una gran constelación de estrellas y /o moléculas vistas en telescopio. Los planos superpuestos en la oscuridad conforman texturas y relieves invisibles que comunican los mundos dentro de cada pieza y respecto a otras nebulosas. A veces se encontrará un abismo dentro de un orificio, a veces una luz tenue... el instante que se fuga en ríos que cantan y espejos de luna.

De la supernova a la mininova, la autora nos demuestra cómo la infinitud puede ser contenida en el papel, que se desdobla en disímiles posibilidades que sugieren los treinta grabados, donde partículas y fragmentos se multiplican exponencialmente en secuencias reversibles : continuidad de tiempo y espacio ; agujero negro de las variaciones : Microcosmos es un azar disciplinado y pulido para meditar sobre las presencias silenciosas y los fulgores del devenir.

Carmen F. Galán.


 

Nuevas visiones

En 1967 el famoso escritor argentino Julio Cortázar publicó su libro La vuelta al día en ochenta mundos. El título, claro está, es un juego de palabras con referencia a la famosa novela de Julio Verne , La vuelta al mundo en ochenta días. Es una referencia a la creatividad y a la residencia francesa de conocidísimo autor sudamericano. Como estudiante me topé con el libro, y lo leí, pues un amigo me lo había regalado. Es, como mucha de la obra de Cortázar : un experimento, una pieza híbrida, una reflexión sobre la vida, y su vida y obra.

He dado muchos giros al título del libro de Cortázar. En realidad creo que aporta un gran comentario sobre la vida, que para cada uno es marcadamente distinta. Mi día nunca será como el de mi vecino, tampoco será como el de mi hermano. Aunque todos habitamos el mismo planeta,y tenemos una infinidad de puntos en común todos, nuestra vida realmente es un mundo individual para cada persona. Por eso mismo, un día puede tener ochenta, o un número infinito de mundos. La obra de Leticia Zubillaga representa de alguna forma esa noción del título de Cortázar. Su exposición es una maravilla. La cantidad de texturas visuales, colores, formas y métodos, es una alegría para la vista. Nos divierte la variedad. Sin embargo, al mirar más de cerca sus grabados, de repente nos damos cuenta, que el fondo es igual. Es la misma estampa. ¿ Cómo no nos dimos cuenta ?. Luego el placer es descubrir cómo la forma es repetida dentro de tanta variedad. Así el título de Cortázar se aplica. Es como la vida. Todos somos seres humanos, hechos de carne y hueso, sin embargo nuestra individualidad es absoluta.

Esta exposición de Leticia Zubillaga es igual. Cada pieza parte de una misma base, un mismo grabado. No obstante, la artista nos muestra que es capaz de lograr que nos asombremos ante cada grabado, porque cada uno refleja un nuevo color, una nueva técnica, una nueva visión ; precisamente porque todos, en su raíz son individuales. Es una gran reflexión sobre la vida. Ignoro si esa fue la intención artística de la creadora, sin embargo, es uno de los efectos que produce la obra al contemplarla.

Nathanial Gardner.
 
 
2016 -      •   Leticia Zubillaga    •   Escribir un mensaje.    •   Prohibida la reproducción parcial o total de las obras.   ↑↑